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¿Cómo afecta la climatología al juego en el golf?

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El golf es un deporte que se practica al aire libre. Por tanto, hay que tener en cuenta la climatología.

Klever Tee Time / Redacción

Es uno de los factores que influye de forma determinante en la práctica del golf. Y, si hablamos de jugar al golf el climas puede ser indeterminado , lo tenemos claro.

Porque en la Comunidad Golfista se pueden dar climas extremos. Hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano. Esto es algo que tenemos claro en el Club de Golf.

 El viento es uno de los peores enemigos del golf. Con viento fuerte resulta muy difícil controlar la bola. Porque el viento influye tanto en su trayectoria como en la distancia que pueda alcanzar

Si juegas al golf con el viento en contra, debes hacer golpes más bajos para alcanzar la distancia deseada. Pero si juegas con el viento a favor, los golpes deberán ser más altos para adquirir mayor distancia.

En nuestros encuentros o torneos también tenemos bastantes días de lluvia en invierno. Con lluvia resulta más incómodo el juego, pero se puede practicar. Sólo una lluvia muy intensa y persistente nos obligará a abandonar el juego.

En días de lluvia es importante llevar guantes de sobra en la bolsa. Así podremos cambiarlos si se humedecen para jugar siempre con la manos secas. De esta forma aseguramos el agarre firme del palo.

También es aconsejable mantener los zapatos en buenas condiciones. Así evitaremos deslizamientos y conseguiremos una buena estabilidad en el swing.

En general, jugar al golf con frío supone jugar en un campo más duro. Por tanto, la distancia de la bola en un green más duro será más larga.

Además, jugar al golf con frío también supone jugar con un aire más denso. Esta circunstancia afecta al vuelo de la bola, lo que se traduce en una pérdida de distancia. Pero también de potencia. Por tanto, es aconsejable escoger siempre un palo más largo de lo habitual para conseguir más distancia.

El frío también afecta a la bola. Mientras menor sea la temperatura, mayor será su compresión. Por tanto, la distancia de vuelo se reducirá considerablemente.

En cuanto al jugador, hay que recordar que jugar al golf en invierno supone hacer un calentamiento fuerte. Con un ejercicio físico intenso entraremos en calor más fácilmente y evitaremos lesiones.

También hay que tener en cuenta cómo serán las condiciones del juego. Porque el aire se vuelve más ligero a medida que aumenta la temperatura. Esta circunstancia se traduce en una menor resistencia al vuelo de la bola. Así se consigue mayor distancia y se reduce la elevación en la trayectoria.

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, se puede jugar al golf en cualquier época del año.

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