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El golf en los JJOO y tu deber como golfista

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Desde hace dos ediciones, los aficionados al golf vemos representado nuestro deporte en los Juegos Olímpicos.

TeeTime Klever / Redacción

Estamos inmersos en los Juegos Olímpicos de Tokio. El evento deportivo por excelencia, con un impacto más que mundial, conseguir una medalla en unos Juegos Olímpicos te hace pasar a la historia. Cualquier deportista de cualquier disciplina ha soñado alguna vez con el frío beso del metal.

Es extraño que el golf tardara tanto en formar parte de los juegos, pues pocos deportes están tan alineados con el espíritu olímpico y sus valores. Para entenderlo un poco mejor, vamos a ver cual es la definición de espíritu olímpico.

El espíritu olímpico está ligado a la deportividad, al sacrificio personal, a una voluntad firme para conseguir los objetivos. El éxito del otro no es un motivo de envidiar o desistir, sino que será una motivación para seguir adelante e intentar ser mejor cada día.

La importancia del espíritu olímpico va mucho más allá de los eventos deportivos, y no se aplica solamente a los atletas profesionales. Se trata de promover la incorporación de valores esenciales para todos nosotros como personas y ciudadanos.

Si hay un deporte que está vinculado al sacrificio personal, donde necesitas voluntad firme para no desistir y seguir adelante. Donde se promueven valores esenciales como deportistas y personas, ese es el golf. Quien lo jugó, lo sabe.

Por todo esto, es vital que los golfistas contribuyan con su difusión y divulgación. Y esta es la oportunidad que tanto pedían. El momento de que los “no golfistas” empiecen a entender el golf y, lo más importante, entenderlo (aunque sea un poquito) admirar su bella dificultad y considerarlo un deporte. Uno de los más completos que existen, por cierto.

Así que, tu deber como golfista pasa por compartir la cita olímpica tanto como puedas y animar a todos los “no golfistas” que se te ocurran a que vean la competición. Si hace falta y te apetece, siempre puedes invitarlos a una cervecita fresquita a tu casa. ¡Y les enchufas el golf cuando no se lo esperen!

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