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Toto Wolff, el director ejecutivo de Mercedes: El manager más exitoso en la historia de la F1

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Bajo la dirección del austriaco, Mercedes rompió un récord al conseguir siete campeonatos mundiales de la F1 consecutivos.

TeeTime Klever / Business Insider

En la historia de la Fórmula 1 (F1), nadie puede presumir de tener más éxito que Toto Wolff.

El austriaco de 49 años llegó a la escudería Mercedes en 2013 y se dedicó a transformar al equipo en una máquina ganadora implacable.

Con la leyenda de la F1 Niki Lauda, sacó a Lewis Hamilton del único equipo con el que había competido: McLaren. La contratación del británico, el talento más atractivo en el deporte, sentó las bases para un reinado como ninguno otro en el automovilismo.

Bajo la administración de Wolff, Mercedes rompió un récord al ganar siete Campeonatos mundiales de Pilotos y Constructores consecutivos, superando el dominio que tuvieron Sebastian Vettel con Red Bull, Ayrton Senna con McLaren y Michael Schumacher con Ferrari.

La última vez que ganó el campeonato un piloto que no era de Mercedes fue en la temporada 2013. Este 2013, las “flechas plateadas” están buscando amarrar su octavo campeonato consecutivo junto a Hamilton.

Sin embargo, la vida no siempre fue fácil para el hombre más exitoso de la F1.

Cuando era niño, Toto Wolff vio a su padre luchar contra una enfermedad durante 10 años

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REUTERS/Anton Vaganov

La infancia de Wolff fue marcada por la enfermedad y muerte de su padre.

Diagnosticado con cáncer cerebral cuando el austriaco era joven, el futuro director de Mercedes fue testigo de la lucha de 10 años de su padre con la enfermedad. Finalmente, él falleció cuando Toto era adolescente.

Mi infancia se vio muy dañada porque mi padre estaba muy enfermo, es todo lo que puedo recordar de cuando era niño. Estuvo enfermo durante 10 años antes de morir”, dijo Wolff.

“Obviamente solo podemos hablar de nosotros mismos y siempre existe el riesgo de que nuestras propias percepciones y perspectivas las veamos como las verdades absolutas, pero no existen las verdades absolutas y solo puedo ver cosas de mi niñez”.

“Un niño que ve a su padre en una condición degradante es algo que siempre te va a afectar y se quedará conmigo para siempre”, remarcó.

A medida que la enfermedad de su padre empeoraba, Wolff tuvo que aceptar el hecho de que su mundo estaba dividido en “las personas que tenían” y las que no.

“Yo no tenía”, dijo.

Asimismo, Wolff dijo que eso esculpió al hombre en el que se convirtió más tarde en la vida, enseñándole la autosuficiencia.

“Recuerdo cuando era niño y decía: ‘solo quiero ser responsable de mí mismo”, platicó. “Creo que eso es una gran parte de lo que soy hoy”.

La “humillación y el trauma” de la infancia llevaron a Toto Wolff a madurar

Toto Wolff
REUTERS/Ozan Kose

Impulsado por una comprensión adolescente de que tenía que “hacer más” para tener éxito, Wolff se interesó en las finanzas y el automovilismo.

Durante su juventud fue un piloto consumado, ganando las 24 Horas de Nurburgring en 1994, además de competir en carreras GT de alto nivel.

Creó su propia empresa de inversión a los 26 años y no pasó mucho tiempo antes de que combinara su amor por las finanzas con su pasión por las carreras. Fue así como incursionó en la F1, comprando una participación en Williams en 2009.

“Creo que todos los que tienen éxito por encima del promedio —como se interpreta el éxito— hay algún tipo de piloto por detrás. Este puede que esté tratando de compensar en exceso algo que sería un complejo de inferioridad”, dijo.

“Todas estas cosas pueden tener una nota muy baja o muy alta por parte de tu personalidad. Se trata de una humillación o trauma al que te has enfrentado en tu vida. Creo que estos son impulsores muy fuertes para mí”, agregó.

Gestionar personalidades y estilos en conflicto

Hamilton Bottas
REUTERS/Umit Bektas

Desde sus difíciles comienzos, Wolff se ha convertido en uno de los rostros más famosos y reconocibles del automovilismo.

“Dirijo gente que maneja autos”, respondió Wolff cuando se le preguntó cómo ve su papel en el equipo.

“Es una comprensión de la organización y tener un interés real en las personas, comprender las carreras y las finanzas. Es un poco de todo eso, pero lo más importante es el interés en la gente”, explicó.

En Lewis Hamilton y Valtteri Bottas, Wolff y Mercedes tienen dos pilotos con personalidades muy diferentes. El británico es franco, grandilocuente y llamativo; mientras que el finlandés es tranquilo y reservado públicamente.

El director ejecutivo de la escudería alemana dijo que adapta su enfoque para asegurarse de siempre poner a sus pilotos en el mejor estado de ánimo.

“Al igual que con cualquier persona, me intereso y lo que digo siempre estará impulsado por creencias. Eso es lealtad, integridad, apegarse a las verdades, no lidiar con mentiras y estos son los pilares fundamentales para tratar con cualquiera”, aseguró.

“Los pilotos tienen personalidades diferentes. Uno necesitará una manera diferente de interacción para estar en el mejor lugar posible mentalmente y en el auto, en comparación con el otro”, añadió.

“No dejaré que nadie dañe a la tribu”

Mercedes
Reuters/Luca Bruno

Como director ejecutivo, el austriaco a menudo es buscado en momentos de estrés por su liderazgo. Sin embargo, él confesó que tiene dificultades para controlar sus emociones en esos momentos estresantes.

“Soy una persona emocional. Protejo a mi tribu. Así es como veo a mi familia, mi grupo de amigos, mi empresa y el equipo. No dejaré que nadie dañe a la tribu”, comentó.

“Es por eso que puedo ponerme bastante emocional, pero lo sé, así que eso significa que a lo largo de los años, puedo mirarlo y decir que no lo tome demasiado personal porque siempre hay alguien más que tiene una agenda diferente y necesita respetar eso”.

El trabajo de Wolff también se extiende mucho más allá de los boxes y el paddock. La mañana antes de la entrevista, ya había asistido a dos reuniones con patrocinadores y a una discusión sobre el equipo de la Fórmula E, Mercedes EQ antes de las 10 de la mañana.

Aunque garantizar el éxito de Mercedes es su trabajo, Wolff también tiene un interés personal en su palmarés: posee un tercio del equipo.

“Hay días que están puramente relacionados con el desempeño, en los que soy una caja de resonancia o un participante en reuniones sobre el lado de la ingeniería, lo cual es algo de gran interés para mí”, compartió.

“Por otro lado está el aspecto comercial de nuestro negocio. Somos un negocio de ingresos de más de 500 millones de dólares (mdd) y los patrocinios son una gran parte”, agregó.

“El Imperio Romano cayó porque ya no tenían países que conquistar”

Mercedes
REUTERS/Clive Mason

A medida que el dominio de Mercedes en el automovilismo se hizo más fuerte, Wolff y su equipo se enfrentaron a una amenaza diferente: la complacencia.

“Hay una razón por la que no muchos equipos ganan campeonatos del mundo. Son muy pocos los que ganan campeonatos consecutivos y no hay ninguno, en ningún deporte, que haya ganado siete títulos consecutivos”, dijo.

“Ya hemos empujado la aguja bastante lejos y la complacencia es una de las razones por las que los equipos empiezan a perder. Eso significa que hay que afrontarlo de frente”.

“Es necesario saber que la falta de objetivos, energía, motivación, la complacencia y el sentido de derecho son factores que contribuyen a la caída de cualquier equipo”, añadió. “El Imperio Romano cayó porque ya no tenían países que conquistar”. 

Protección contra el agotamiento durante la temporada más activa de la F1

Mercedes
Luca Bruno/Pool via Reuters

Además de la complacencia, el agotamiento plantea sus propios problemas en el agitado calendario de F1.

Este fin de semana, Mercedes y el resto de la máxima competirán en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la CDMX; para luego continuar el calendario con los eventos de Brasil, Qatar, Arabia Saudita y Abu Dabi.

Cuando finalicen sus actividades en el Circuito Yas Marina el próximo 12 de diciembre, los equipos habrán competido en la temporada más larga en la historia de la F1, con un total de 22 Grandes Premios.

Se espera que esa cifra aumente el próximo año y que los equipos cubran 120 mil 700 kilómetros alrededor del mundo.

“Esto es algo que necesita aprender (sobre ti mismo) y ver las señales de alerta temprana que pueden ser diferentes para todos”, dijo Wolff.

“Conozco mis desencadenantes, conozco las señales de advertencia y sé cómo contrarrestarlas. Eso a veces es muy brutal porque necesito sentarme unos días y tratar de reflexionar”, agregó.

Una manera en la que maneja el estrés es teniendo un control total sobre cuándo está encendido su teléfono. Si está apagado, no se pueden contactar con él.

“Es por eso que a lo largo de los años con la presión alta, soy mucho mejor teniendo una rutina diaria estable y sobrellevando el estrés”, explicó.

El sueño también es importante y el austriaco dijo que necesita un mínimo de siete horas cada noche.

“Necesito dormir mucho, soy un noctámbulo. Uno de los factores que debes tener en cuenta para poder descomprimirte y ser el mejor es: ¿eres una persona nocturna o una persona matutina?”

“Soy una persona nocturna, siempre lo he sido, así que en un mundo ideal, dejo de trabajar a la una de la mañana y me despierto a las ocho. Soy despiadado desde ese punto de vista”, compartió.

No sentir la presión y encontrarse en una encrucijada profesional

Toto Wolff
REUTERS/Mike Segar

Aunque está encerrado en la pelea por el título más reñida en los últimos años, Wolff dijo que no “siente la presión en absoluto” este año. De acuerdo con él, su temporada más desafiante mentalmente llegó el año pasado durante la pandemia de Covid-19.

“Yo, personalmente, estaba en la encrucijada de una decisión”, dijo.

Wolff estaba fuera de contrato en Mercedes como director del equipo y también estaba considerando sus futuras inversiones en el deporte, ya que había sido dueño del 30% del equipo desde 2013.

Tomar estas decisiones, mientras luchaba por un título de la F1 y lidiaba con el trauma de la pandemia, fue uno de los años más difíciles de su vida.

“Lo hizo mucho más difícil porque entonces tienes esta dimensión adicional de la música que se detuvo repentinamente”, dijo refiriéndose a la pandemia y al retraso de meses que sufrió la F1.

Toto Wolff
REUTERS/Francois Lenoir

“Durante los últimos ocho años, sabíamos que íbamos de la carrera A a la carrera B y, de repente, esa nueva dimensión me creó otro problema. Si estás corriendo todo el tiempo, es bastante difícil saltar y decir: ‘ahora estoy quieto’”. 

“Me tomó hasta noviembre darme cuenta de que el botón de pausa que nos pusieron por la pandemia era realmente positivo. Luego aceleró mi toma de decisiones”, añadió.

Finalmente, firmó un nuevo contrato de tres años como director del equipo y aumentó su participación en la propiedad de Mercedes F1. Ahora posee el 33.3% del negocio. Otro tercio pertenece al patrocinador clave INEOS, y el último tercio a Daimler, la empresa matriz de Mercedes.

En ese momento, Wolff bromeó diciendo que su nuevo compromiso con Mercedes era de por vida, y dijo a un sitio web de deportes de motor en alemán: “¡No me he comprometido durante tres años más, sino de por vida!”

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