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Freixenet México apuesta al turismo para vender vino

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La bodega ha impulsado el crecimiento de Querétaro. Las experiencias en sus viñedos representa 25% de los ingresos de la empresa en México.

TeeTime Klever / Expansión

Freixenet tuvo la clave para lograr despuntar en el mercado mexicano. La bodega europea desembarcó en México en 1979aunque fue casi cuatro décadas después cuando puso la mira fuera de las cavas de vino para dar un impulso a la marca, en un país donde la bebidas nacional por excelencia es el tequila.

El reto parecía complejo y una de los factores para despegar el consumo de vino fue sumar fuerzas con el gobierno y otras empresas, con el objetivo de impulsar a Querétaro, en donde se ubican sus fincas, como uno de los estados productores de vino mexicano, que se marida con queso y arte.

Lluis Raventós, enólogo y director de Freixenet México, explica que el primer proyecto en el país fue la finca Sala Vivé, en donde ahora se producen los vinos espumosos (elaborados conforme al método tradicional de la champaña francesa), y que tiene como característica una cava de 25 metros de profundidad que está abierta al público en general desde 1998.

Desde entonces, la apuesta ha sido clara: desarrollar el turismo enfocado en la cultura del vino, lo que le ha valido popularidad a la empresa, y que ha crecido en el estado con la conocida Ruta del queso, el arte y el vino, que considera la visita a ocho vitivinícolas y una decena de queserías, ubicadas en diferentes municipios de Querétaro.

“En México estamos construyendo con base en el contacto directo con nuestro consumidor y esto es muy importante. Nuestra manera de construir nuestras marcas es desde dentro hacia afuera: primero visítame, conoce el mundo Freixenet, conoce Sala Vivé y Viña Dolores. Vive una experiencia, conócenos bien y después, dependiendo del producto que busques, nos puedes encontrar en autoservicios, tiendas especializadas y centros de consumo como restaurantes”, afirma Raventós.

Proyectos exitosos

La oferta de Freixenet respecto al enoturismo incluye eventos gastronómicos -como la fiesta de la vendimia o la de la paella- y algunos otros de experiencia, como los paseos a caballo por los viñedos. Pero el éxito se ha dado debido al equipo que han formado todos los jugadores involucrados, incluidos los gobiernos locales, asegura.

Para el director de Freixenet México, ya se han logrado sentar las bases para estos proyectos exitosos, que también resultan en un impulsor para las ventas de las bodegas. Con los diferentes proyectos en torno al vino en el estado, considera que la empresa ha logrado superar las experiencias en Europa que, aunque van cambiando, están más enfocadas en enseñar las áreas de producción.

“En Querétaro vamos adelantados en hospitalidad, la ventaja es en millas, porque aquí se ha construido mucho el concepto de la cultura del vino o enoturismo, y esto nos ayuda muchísimo a fortalecer las marcas y los proyectos de las rutas”, añade Raventós, quien está al frente de la empresa desde hace una década.

Por ahora, la recuperación del turismo va en auge y este año las fincas de Freixenet cerrarán con 225 mil visitantes. En 2019, el año previo a la pandemia, cerraron con 300 mil turistas. Este negocio de hospitalidad genera el 25% de los ingresos de la empresa en el país.

Freixenet México apuesta al turismo para vender vino (Botellas de Freixenet en una bandeja que sostiene una mesera)

La empresa mantendrá este impulso a los vinos regionales. “Tenemos claro que somos un granito de arena dentro del vino de México. Tenemos idea de que cuanto más vino se tome, más probabilidad de que sea mexicano. Y entonces crece la posibilidad que sea un vino de Querétaro y más probabilidad de que sea nuestra etiqueta. Por eso tenemos claro que vamos como región”, puntualiza.

Freixenet México, que desde 2017 pertenece al grupo Henkell Freixenet, produce 2 millones de botellas al año, de las que 70% se comercializan dentro del país. El restante 30% se exporta a Japón, su principal mercado, seguido de Estados Unidos, Panamá, Canadá, Alemania y Guatemala.

Consolidan la experiencia

Mantener la expectativa en las experiencias en sus vitivinícolas es una de las apuestas de Freixenet México, que dará un nuevo aire con algunos nuevos proyectos, que arrancan con la inauguración de una tienda boutique en la finca Sala Vivé, que tuvo una planeación de cerca de tres años y una inversión de 150 mil euros.

Raventós Llopart comenta que para la bodega, la venta de vinos en sitio es relevante porque lo adquieren los visitantes al finalizar la cata. Antes de esta tienda, las personas se formaban frente a un mostrador en una carpa.

La venta de los vinos en las tiendas ubicadas en las fincas de Freixenet representa el 20% del total que se vende en México. En estas tiendas, el 70% son etiquetas nacionales, el resto corresponde a las internacionales, de acuerdo con datos que compartió el directivo.

A este proyecto se sumará un área de food garden, una zona de alimentos que se ubicará en los viñedos, de la que el director de la bodega no reveló monto de inversión, ni la fecha en la que estarán abiertos al público.

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