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Nadie, en la posición que se encuentre, está exento de ser removido en su empresa, de tener el deseo de cambiar de aires, de sentirse agotado por la situación actual.

TeeTime Klever / Expansión

Durante la pandemia, además de todo lo relacionado a la salud, unas de las mayores atenciones y preocupaciones de la mayoría de los directivos y colaboradores de cualquier empresa fueron el mantener el negocio a flote y preservar el empleo, el no quedarse sin trabajo. Algunos con más fortuna que otros lo lograron.

Además del impacto económico que COVID-19 trajo a los mercados de cualquier sector y que se vio reflejado, entre otros, en despidos de personal, también produjo estrés y afectaciones psicosociales entre los colaboradores y que podrían llegar a afectar el modelo de negocio de las empresas debido a que estos eran más propensos a cometer actos relacionados a ciberseguridad, fraude, extorsión, a tomar decisiones equivocadas y otros.

Pero no todo queda en afectaciones a nivel de los colaboradores y los despidos a los que estaban (o están) expuestos.

Reiterando que una de las principales prioridades es mantener el empleo, por más contrastante que parezca, en este momento está ocurriendo la ola denominada la “Gran Renuncia”, a la que yo también podría nombrar la de “Rotación”.

Recientemente, la firma de reclutamiento Heidrick & Struggles presentó un estudio en el que indica que la rotación de presidentes ejecutivos se elevó en la primera mitad de este año debido a que las empresas recurrieron a la búsqueda de nuevos talentos para circular por las secuelas que la pandemia está dejando.

Podríamos decir irónicamente “hasta que alguien pensó en los presidentes ejecutivos”. Así como a millones de colaboradores, los hallazgos de este estudio indican que los principales directivos de las organizaciones no son inmunes al agotamiento que la pandemia ha traído.

De acuerdo con Heidrick & Struggles, la mayoría de las empresas procuraron mantener a sus líderes en su lugar todo el año pasado con la intención de cerrar filas y hacer frente a los desafíos de la pandemia, Pero a medida que esta comenzó a ceder, muy probablemente con la ayuda de la vacunación, las organizaciones se sintieron lo suficientemente estables como para encontrar nuevos directivos que reclutar y sustituir a los anteriores. Se prendieron alertas a nivel directivo.

Y, por otro lado, los CEOs estresados buscaron nuevos aires, un nuevo cambio de carrera. Aunque por pandemia los viajes de los presidentes ejecutivos se disminuyeron mucho, actividad común en sus agendas, lo que les ayudó a preservar energía, el estarse comunicando “virtualmente” también fue agotador para ellos. Como les sucedió a muchos colaboradores de cualquier nivel del organigrama.

Así como ha cobrado mayor relevancia los procesos de reclutamiento y selección de personal en las empresas, también lo ha sido para encontrar a los candidatos a ocupar altos cargos directivos.

Algo positivo a destacar de todo esto es que, de acuerdo con el mismo estudio, casi dos tercios de los nuevos presidentes ejecutivos fueron candidatos internos, frente a casi más de la mitad durante el mismo periodo del año pasado. Más oportunidades de crecimiento y desarrollo para el talento interno.

Si el esfuerzo y tiempo para reclutar nuevos colaboradores de cualquier escala del organigrama ya es grande y que, aunque todavía aplicada en un porcentaje bajo de las empresas en México, con la automatización de procesos de selección obteniendo de manera inmediata las competencias, antecedentes, comportamiento, nivel de riesgos de los candidatos, entre otros factores, el tiempo del proceso de selección se disminuye considerablemente, ya no se diga sobre la labor para encontrar a la opción correcta para ocupar una presidencia en la empresa.

Nadie, en la posición que se encuentre, está exento de ser removido en su empresa, de tener el deseo de cambiar de aires, de sentirse agotado por la situación actual que atravesamos, de estar afectado psicosocialmente. La atención que los encargados de la gestión del capital humano deben de prestar no únicamente tiene que estar enfocada a los colaboradores.

También se vale que los CEOs digan “ya me cansé”. Aquí es, donde de nuevo, el uso de la tecnología nos puede ayudar a prever estas situaciones y que no nos tome del todo desprevenidos, y especialmente, que podamos atender esta necesidad, tan importante, antes de que sea demasiado tarde.