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TeeTime Klever/ ABC Bienestar

  • Adentrarse en ciertas actividades de autocuidado, y más en un entorno natural, como en el caso del golf, es una oportunidad excelente para encontrar un equilibrio perfecto entre cuerpo y mente

Puede que nunca hayas jugado al golf pero sabes de qué trata. Buena vestimenta y lanzar la bola al hoyo correspondiente podría ser el resumen de este deporte, pero lo cierto es que el golf es mucho más. Muchísimo más. La disciplina con la que cuentan sus jugadores no se ve en ningún otro deporte, y aunque parezca que la dificultad reside en llevar la bola en buena dirección, lo cierto es que hay complicación mayor: dar a esa bola.

Como en todo deporte, hay unas reglas, pero antes de seguirlas tendrás que enfrentarte a un contrincante: tú mismo. Además, tu postura y tu fuerza son protagonistas indiscutibles a la hora de alcanzar el objetivo, y eso es lo que entrena día y noche un principiante. Las alegrías vendrán después de saber por dónde coger el palo -cada uno de ellos es para distancias diferentes-, hasta dónde levantarlo y en qué punto dar a la bola para que salga disparada de frente y no hacia los lados… En definitiva, un deporte que requiere de un tiempo de aprendizaje pero que tiene mucho que ofrecer al cuerpo y a la mente.

El golf es un deporte muy popular en todo el mundo que se juega en un gran campo al aire libre, rodeado de parajes de ensueño, cuyo objetivo es impulsar una pequeña bola dura hacia una serie de hoyos con el menor número de golpes posible, utilizando una variedad de palos con con punta de hierro. En 2022, se estimaba que había cerca de 40.000 campos de golf en el mundo, lo que brindaba muchas oportunidades para participar.

Por qué deberías jugar al golf

Y aunque saber jugar perfectamente puede llevarte toda una vida, aprender a jugar golf es todo un acierto: proporciona un desafío mental estimulante combinado con una caminata saludable en un ambiente agradable. ¿Otro punto a su favor? Lo pueden jugar personas de todas las edades.

Este deporte es bueno para la salud y el corazón. Recorrer un campo medio para jugar una partida de golf puede ser de entre cinco y siete kilómetros. Si caminas 18 hoyos de tres a cinco veces por semana, obtendrás una cantidad óptima de ejercicio de resistencia para tu corazón. «Al caminar 18 hoyos -una media de siete kilómetros- se consumen unas 1.000 calorías , se reduce la presión arterial, aumentan los niveles de vitamina D y aporta beneficios psicosociales que ayudan a desconectar y mejorar tu salud física y mental», señala Maqueda.

Además, cargar con la mochila de palos de golf hace que se quemen calorías y eso suma a los beneficios de la actividad que ha sido estudiada minuciosamente… Por ejemplo, la Universidad de Edimburgo ha publicado varios estudios en los que destaca que la práctica del golf puede alargar la vida cinco años. En este sentido, el hotel Barceló Montecastillo Golf (Jerez de la Frontera), que acaba de crear un retiro bautizado como Happy Green Retreat, enumera algunos de los beneficios d este deporte:

1. Deporte de baja intensidad, dinámico y al mismo tiempo estático.

2. Gran capacidad de concentración como beneficio para la salud mental.

3. Ayuda al bienestar a través del equilibrio entre cuerpo y mente.

4. Su práctica al aire libre aumenta la felicidad.

5. Tonifica las extremidades y mejora la flexibilidad.

6. Jugar en un campo de 18 hoyos implica un gasto energético de 1.200 calorías.

7. Ralentiza las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.

8. Cuenta con un muy bajo índice de lesiones.

9. Es recomendable para todas las edades, sobre todo para los mayores de 65 años.

10. Posee un importante componente de socialización.

Desde Montecastillos Golf confirman que tiene muchísimas ventajas, «principalmente el entorno en el que se está».

Además de alargar la vida a quienes lo practican, tendrán una mejor complexión corporal y están más felices porque estimulan la dopamina, la hormona de la felicidad. Pero hay algo más… «Sirve para mantener cuerpo y mente sanos», comenta Santiago Alcón, director de la Escuela de la FGM, con más de 3.300 alumnos. «Yo les veo muy felices… Cuando fallan un golpe no, pero se les pasa enseguida porque el siguiente es bueno y la sensación es única», añade.