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Francisco Cervantes, el empresario que busca dirigir el CCE

El empresario podría estar muy cerca de los intereses del presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien lo conoce y ha compartido la mesa con él.
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El Consejo Coordinador Empresarial renovará su presidencia el 2 de marzo. Francisco Cervantes ya cuenta con el apoyo de cinco de las siete organizaciones que tienen voz y voto en la elección.

TeeTime Klever / Redacción

Francisco Cervantes se perfila para ser el próximo presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en sustitución de Carlos Salazar Lomelín. Todavía no está decidido, pero hasta ahora, el empresario cuenta con el apoyo de cinco de las siete organizaciones que tienen voz y voto en el cambio de estafeta, que se dará el próximo 2 de marzo.

Desde que se abrió el registro para contender por la dirección del consejo, Cervantes no dudó en levantar la mano y anunciar su deseo por presidir al CCE, incluso su nombre fue el único que estuvo en la lista mucho antes de que concluyera la fecha para registrarse como candidato, el 31 de enero.

“Prácticamente antes que apagaran la luz para el registro apareció Bosco de la Vega, quien llegó para tratar de ofrecer una carta distinta y de alguna manera hacer un contrapeso con lo que Cervantes puede representar”, dijo una fuente cercana al consejo que pidió el anonimato.

Sin embargo, Cervantes lleva la delantera. De resultar electo para dirigir el máximo organismo del sector privado, su reto inmediato será reconstruir los puentes con el gobierno para llegar a acuerdos y, sobre todo, mantener la unidad de los empresarios en un contexto en el que hay diferentes intereses en juego.

El empresario podría estar muy cerca de los intereses del presidente, Andrés Manuel López Obrador, pues quien lo conoce y ha compartido la mesa con él, lo define como una persona seria, amable, de buen trato y que en su trayectoria gremial ha buscado conectar con la narrativa gubernamental. Expansión buscó a Francisco Cervantes, quien no estuvo disponible para dar comentarios.

Su paso por el gremio y la relación con el gobierno

Francisco Cervantes es un empresario mexicano con más de 20 años de historia en el desarrollo de negocios estratégicos. De acuerdo con la fuente antes citada, tuvo una gran relación con Enrique Peña Nieto, “se decían hasta compadres”. Y algunos de sus negocios en el Estado de México se dieron antes de que el priísta fuera presidente de la república (de 2012 a 2018).

Cervantes fue subsecretario en la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado de México, mientras que su experiencia gremial la adquirió como presidente consejero del Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (CONCAEM) y presidente del Consejo Empresarial Mexicano del Comercio Exterior, Inversión y Tecnología AC. Estado de México (COMCE).

También fue elegido como presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin) para el periodo 2018-2019, en sustitución de Manuel Herrera Vega, quien estuvo al frente del organismo durante tres años.

Pero Cervantes no se quedó un año como dirigente de la Concamin. El mexiquense fue reelegido en dos periodos hasta que el año pasado soltó el timón para darle paso a José Abugaber, un empresario de la industria del calzado en León, Guanajuato.

“Siendo precisamente esta formación y experiencia público-privada en los altos niveles de responsabilidad, los que se constituyen como mi mayor fortaleza para representar los intereses del sector empresarial con visión de estado”, publicó Cervantes en LinkedIn.

Según gente cercana a él, desde su llegada a la Concamin, Cervantes traía un particular interés por tratar que sus acciones estuvieran vinculadas con la narrativa presidencial en turno. Incluso, el hecho de pregonar una política industrial con sentido social era muy importante para el empresario, ya que siempre buscó que López Obrador se percatara de que los industriales querían generar procesos de transformación social en el país.

Como integrante del CCE, la fuente anónima comenta que defendió a la empresa mexicana y quien lo acercó al presidente actual fue Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia de la República de 2018 a 2020.

“Muchos empresarios hablaban del peligro que López Obrador representaba para el país, entonces tener a un personaje como Cervantes, que reuniera al presidente con los industriales para hablar de la empresa con sentido social, era muy cómodo”, apunta.

El rumbo del CCE

Si Cervantes llega a la presidencia del consejo no se espera la confrontación ni el contrapeso político. Con base en su personalidad y desempeño gremial, la expectativa es que en el momento en que deba decidir cuál es la postura que va a tomar, si la de los empresarios o la del gobierno, buscaría la manera de que la narrativa empresarial apoye lo que el presidente determine. “No veo bajo ninguna circunstancia una narrativa ácida o crítica”, afirma la fuente.

Para muchos empresarios, agrega, no hay reglas claras, así que lo más conveniente es esperar a que soplen mejores vientos para retomar un equilibrio y tratar de incidir en políticas públicas.

Para otros, la reforma eléctrica, la autonomía del INE y la iniciativa de la guardia nacional determinarán el ánimo de la iniciativa privada durante los últimos tres años de la administración gubernamental, así como el estado de derecho, la certeza jurídica y la seguridad para invertir en el país.

José Medina Mora, presidente de la Coparmex, está convencido de que los contrapesos son importantes para el bienestar de un país y cuando la orientación es el bien común se puede lograr la unidad. No se busca el beneficio de una persona, o de una empresa, o de un sector, o de un organismo empresarial, dice.

A su parecer, los líderes que hoy necesitan los organismos empresariales como el CCE son aquellos que ven por el bien común y que estén dispuestos a trabajar de manera voluntaria, pues los dirigentes de estos órganos de representación no reciben un pago por su labor, pero sí implica tiempo y dedicación.

En cuanto a las inversiones, Medida Mora señala que las decisiones de inversión de las empresas no se toman de un año para el siguiente o de dos a tres años, sino que la iniciativa privada tiene un panorama mucho más amplio. “Proyectamos la inversión para los próximos diez o quince años. Desde luego hay sectores más favorables que otros”, añade.

Hace poco, el presidente de la patronal se reunió con algunos empresarios alemanes y la pregunta sobre la mesa fue saber si retirarían su inversión en el país en los próximos años. La respuesta fue que piensan apostar más en México porque es el mejor mercado para invertir en América Latina. “Tenemos esa ventaja relativa”, puntualiza.

“Antes creíamos que con que hubiera crecimiento económico se resolvía todo porque eso traía inversión, empleo y distribución de riqueza. Pero necesitamos un nuevo modelo en el país. No es que queramos regresar al pasado, ni tampoco continuar con el modelo actual porque requiere cambios. Lo que buscamos (desde la iniciativa privada) es construir una economía de mercado con desarrollo inclusivo y sustentable”, explica.

Actualmente, el CCE agrupa a 14 organizaciones de la cúpula empresarial, que en conjunto reúnen a más de 2,000 asociaciones. Además, el sector privado representa alrededor del 80% del Producto Interno Bruto nacional.

La decisión de quién dirigirá al consejo recae en AMIS (aseguradoras), ABM (bancos), Concamin, Concanaco, Coparmex, CNA (agroindustria) y el Consejo Mexicano de Negocios. “Vemos grandes oportunidades en el país y estaremos trabajando en unidad con aquel que resulte ganador el 2 de marzo”, concluye el líder de la patronal.

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