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Schauffele se lleva el Travelers tras el colapso de Theegala en el 18

El oro olímpico gana por primera vez en el PGA Tour saliendo como líder a la jornada del domingo.
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TeeTime Klever / PGA Tour

Hasta el último hoyo de la última vuelta. El golf es un deporte cruel, que se mide, en ocasiones, en centímetros o en un momento de apagón dentro de la claridad que puede tener un buen jugador.

Eso diferenció a Xander Schauffele (-19), vencedor del Travelers Championship, de Sahith Theegala (-17), que llegó hasta el último golpe con opciones de vencer en un día que también tuvo como protagonista al amateur Michael Thorbjornsen (-15).

El chico de la Universidad de Stanford estuvo batallando por la victoria. En el PGA, un amateur no vence desde 1991. Un tal Phil Mickelson.

El que ahora es el gran proscrito del mundo del deporte levantó la última corona sin ser profesional, y Thorbjornsen no lo logró pero levantó los aplausos del personal. Un gran ‘rush’ entre los hoyos 8 y 11 con cuatro birdies le metieron en la lucha.

El 12 y 13 le mandó fuera de combate. Terminó cuarto, el mejor resultado no profesional en los últimos años. El último era de Jon Rahm.

En la batalla por la victoria, Schauffele se complicó en exceso. En parte porque jugó cómodo todo el día. Su amenaza del sábado, Patrick Cantlay falló calles desde la salida, y pronto mostró que no era su día.

Ni su año, salvo ese Zurich Classic que precisamente ganó con Xander. Así las cosas, Schauffele se marchaba aunque Theegala pidió paso.

El jugador californiano completó unos segundos nueve tremendos. En el 9 metia un putt lejano, en el 13 desde el ‘antegreen’ de forma espectacular y en el 16 empató la contienda.

Schauffele no conseguía el birdie con dos buenos putts y desde lejos Theegala se colocaba primero con -19. Schauffele no funcionaba desde el green y parecía que seguiría con su maldición de salir líder del sábado.

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Pero el 18 cambió el juego. Theegala salió fatal y mandó la bola al búnker. Posición difícil y dos caminos: o el sencillo a calle, o jugar a green. 

Optó por el complicado, pegó limpio pero la bola no salió de la arena al rebotar. Tenía que sacar el bogey y ni eso logró. Una corbata del hoyo le mandó con doble-bogey. Schauffele podía sentenciar y sentenció. 

Salida como mandan los cánones, segundo golpe perfecto y el juego corto carburaba. Campeón en un 18 mortal, definitorio y precioso.

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