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Angel Yin

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En un final de despropósitos, que llenó de drama la resolución del Chevron y avaló ese final con el tee adelantado para que el par 5 protegido por un lago sedujera a las jugadoras a intentar cazarlo de dos golpes o sufrir, la hawaiana Lilia Vu, de 25 años, derribó la puerta de la fama.

Foto: Archivo

Con victorias muy menores hasta febrero pasado cuando ganó el torneo de Tailandia puntuable para el LPGA, Vu fue la inesperada ganadora después de haber hecho un gran trabajo final con dos birdies en los dos últimos hoyos que llevarón su tanteo a 10 bajo par.

Y a partir de ahí, todo lo demás fue coleccionar fallos de las rivales. Primero fue la tailandesa Atthaya Thitikul. Alcanzó el tee del hoyo 18 también con -10 y cometió un doble bogey tras tirar el tercer golpe al agua. Luego fue Angel Yin, que había dominado todo el domingo, la que la pifió.

Primero con dos bogeys en el torneo regular en el 16 y el 17, que le obligó a un buen birdie desde dos metros en el 18, para alcanzar el playoff. Luego, en el desempate, cuando la tiró al lago con el segundo golpe por dos palmos.

Esta vez no se produjo el milagro que el sábado había sacado una bola del estanque del hoyo 12 en un fenómeno casi paranormal. Los comentaristas de televisión bromearon con que había rebotado en una tortuga. Por decir algo.

Aún así Vu, 12 del ránking mundial antes de ganar, ya top 10, tuvo que embocar un putt de cuatro metros en bajada para ganar su primer grande y no darle opciones a Yin de prolongar el desenlace. Su 68 del domingo tuvo mérito. Jugó los hoyos decisivos como debía haberlo hecho Carlota Ciganda.

Salió un domingo frio, algo de viento, banderas picantes, y la española, con gorro invernal, jugó nueve primeros hoyos de mérito, de golfista con la condición de pelear por una de las muescas que aún faltan en el palmarés del deporte de su país: un grande femenino de golf.

Con unos hierros afiladísimos sacó tres birdies, no pudo evitar un bogey, y se puso a tres golpes de la cabeza, que estaba aún en el primer cuarto del recorrido. Era la imagen de la jugadora definitiva, enorme competidora. Estaba en el lugar donde por talento debería estar con más asiduidad.

El escenario además era proclive, The Club, el recorrido de Jack Nicklaus en The Woodlands (Texas), rodeado de lujosas viviendas, ya era larguísimo pero el tiempo, que ralentizaba el vuelo de la bola, aún lo hizo más. Quien no pegase duro, y más como estaban las banderas, a mala baba, no entraría en el ramo de favoritas.

El sueño esfumado

El sueño de Carlota se esfumó en el hoyo 10 donde ha cometido cuatro bogeys esta semana. “Entre el 10 y el 11 me han matado esta semana, yo creo que he hecho +7”, contó a la organización.

En las anteriores veces no tuvo tanta incidencia en su juego, pero esta vez fue el origen de nueve hoyos irregulares, de fallos con los hierros, sólo remediados con el eagle del hoyo 13, un par 5 que estaba larguísimo el domingo porque el agujero lo colocaron en el fondo de green a la derecha, como si fuera el banderín de un córner.

Se sacó un chip antológico que le animó momentáneamente. Eso y el birdie del 17 amortiguaron una pizca los cinco bogeys en ese tramo.

“Me ha faltado algo, pero noto que el juego está ahí y que los campos duros me dan”, dejó como reflexión la española.

Y a pesar del mal tiempo, Vu siguió con la tradición heredada del Nabisco, cuando se jugaba en Rancho Mirage, y acabó bañada. No sentía frío, le abrigaba la felicidad.