Tag

Golfistas Profesionales

Browsing

En un día ideal, acabas de llegar al green del hoyo uno. Estas disfrutando, vas a patear para birdie y de pronto, esos pequeños agujeros aparecen en el green.

Klever Tee Time / Redacción

Cuando se acaban de “pinchar” los greens, y esto hará que se arruine nuestra vuelta.

Bueno, quizás no, comento un tal Tom Watson (leyenda viva del golf), en un torneo de la PGA disputado en el Kansas City Country Club consiguió realizar 58 golpes, dos días después de haberse “pinchado” los greens de dicho campo.

Debemos considerar que la aireación o “pinchado” no es más que una breve interrupción de unos greens en perfectas condiciones de juego a corto plazo, que nos dará beneficios en los greens a largo plazo. Cuando los vuelvas a ver, recuerda que sin esos pequeños agujeros, los greens con el tiempo morirían.

El mantenimiento preventivo es una parte integral del éxito de la gestión y mantenimiento de un campo de golf. Los jugadores vemos el “pinchado” como un inconveniente que nos hace mantener los greens “fuera de juego” por un día, dejando agujeros y arena en el green,  que hará que nuestro juego no sea perfecto hasta pasado unos días. 

Para colmo, el pinchado se suele realizar en la época del año en la que los greens mejor aspecto tienen y que coincide con nuestros dias de vacaciones.

Sin embargo, todo jugador de golf necesita comprender cómo una aireación del green es necesaria para conseguir un césped sano.

Con la aireación, se logran los objetivos importantes de aliviar la compactación del suelo, proporciona una mejor mezcla de suelo alrededor de la parte más alta de las raíces de un color verde y que reduce o impide la acumulación de la paja sobrante.

Como tantas cosas, la calidad de un buen green va más allá de lo que vemos. De hecho, la condición de un green tiene mucho que ver con lo que pasa por debajo que de la superficie. Para que el césped crezca, debe tener raíces profundas y saludables. 

Buenas raíces demanda de oxígeno. En buena tierra, que reciben el oxígeno de pequeños bolsillos de aire atrapadas entre el suelo y las partículas de arena.

Con el tiempo, el tráfico de los pies de jugadores de golf  y el paso diario de las máquinas de mantenimiento, tiende a compactar el suelo del green. Cuando el suelo se compacta, las bolsas de aire en el que las raíces dependen son aplastadas y las raíces se quedan sin oxígeno, por lo que se vuelven más débiles y, finalmente, se marchitan y mueren.

La aireación es un proceso mecánico que crea más espacio de aire en el suelo y favorece el enraizamiento profundo, ayudando así a la hierba a mantenerse saludable. En la mayoría de los casos, se hace mediante la eliminación de un par de centímetros desde el suelo compactado, lo que permite una inyección de aire y agua que producirá un relanzamiento del crecimiento. 

Los espacios se llenan con arena “recebo”, que ayuda a que el suelo retenga el espacio aéreo y hace más fácil para que las raíces crezcan hacia abajo.

Finalmente, se añade a una capa de materia orgánica en la superficie. Esta capa, llamada paja, es una acumulación de muertos los tallos, hojas y raíces. Con poca materia orgánica se convierte en un color verde resistente, pero demasiada invita a que se ocasionen enfermedades e insectos.

Otras técnicas de aireación utilizar máquinas con “dientes”, o cuchillos que sólo asoman los agujeros a través del perfil del suelo. Una nueva técnica utiliza incluso ultra alta presión de agua que se inyecta a través del perfil del suelo para crear pequeños agujeros que alivian un poco la compactación, pero se sanan rápidamente.

Se asocian el golf con el lujo y la exclusividad.

Klever Tee Time / Redacción

En lo que a salarios se refiere, un golfista profesional medio queda muy por debajo de la media de otros deportes como el fútbol o el baloncesto. 

Cada temporada, los jugadores empiezan de cero, no hay contratos que garanticen un año en blanco. Se les paga en función de sus resultados y se costean sus billetes, sus alojamientos y manutenciones durante los torneos. 

Este año, se han incluido cinco jugadores de golf entre los cien deportistas mejor pagados. Tiger Woods, Phil Mackelson o Jordan Spieth, se codean con tranquilidad entre los treinta primeros con pilotos como Hamilton o Vettel o tenistas como Rafa Nadal. 

Pero los 43 millones que cobró el año pasado Woods, el golfista mejor pagado y número 16 en la lista, quedan muy lejos del deportista mejor pagado en 2017: el boxeador Floyd Mayweather, que ha ostentado este millonario título cuatro veces dese 2010. En el top ten están también grandes del deporte como Messi (111 millones de dólares) o Roger Federer (72 millones).

Sin embargo, el actual número 1 mundial en golf, Justin Thomas, está en la posición 66 con 26 millones de dólares ganados en 2017. Es cierto que la cifra resulta igualmente astronómica para cualquier aficionado que acude a los campos de golf en la Manga Mar Menor o que pueda estar leyendo estas líneas. Pero la proporción de golfistas en esa lista, de sólo un 5%, da una idea del salario que deben cobrar los jugadores profesionales de golf en comparación con otros deportes. 

El jugador de golf comienza de cero cada temporada, y no existen contratos que garanticen un año en blanco sin lograr ningún título. Si consiguen controlar el juego hoyo tras hoyo, campeonato tras campeonato, irán a los mejores hoteles alrededor del mundo.

Se cobra por resultados. Buscando una comparativa gráfica, Leo Messi gana 10 millones de euros cada temporada, independientemente de si juega todos los partidos o pasa en el banquillo la mitad de ellos. Lo mismo ocurre con cualquier jugador de la NBA, por ejemplo. 

El golf profesional requiere de una inversión constante y no hay, como en otros deportes colectivos, viajes y desplazamientos con el equipo hasta el hotel de concentración pagado por el club. En competiciones inferiores el nivel de ingresos apenas llega para cubrir gastos, incluso para un buen jugador. 

La propia Ryder Cup, celebrada en Francia y que se vivió con intensidad desde el  golf resort en la Manga Mar Menor, no tiene premio económico. Y sin embargo, la competición genera ingresos millonarios.

Nacida hace más de 90 años, es capaz de atraer a los mejores golfistas de Estados Unidos y Europa sin necesidad de recurrir a un suculento incentivo económico. La Asociación de Golfistas Profesionales de América que organiza el evento cuando se celebra al otro lado del Atlántico, sí da una recompensa a sus jugadores norteamericanos de 200 mil dólares, pero la mitad de esa cantidad debe destinarse a obras de caridad y la otra mitad a programas de desarrollo entre los más jóvenes.