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TeeTime Klever / Marca

Desde los tradicionales tacos y guisados hasta los deliciosos antojitos como tamales y enchiladas, la comida mexicana es un verdadero festín para los sentidos. Y si deseas elevar aún más la experiencia, ¿por qué no considerar una buena elección de vinos para acompañar estos sabores únicos?

Las festividades patrias son una ocasión especial para disfrutar de la rica y variada gastronomía del país A continuación te llevaremos a un viaje a través de los vinos que son una excelente compañía para la comida mexicana en estas fechas patrias.

Desde los tintos robustos hasta los blancos refrescantes, te guiaremos a través de maridajes perfectos para que tus festividades sean aún más memorables.

Vinos ideales para acompañar los platillos mexicanos

1. Cabernet Sauvignon y carnitas

Empecemos con uno de los platos más queridos de México: las carnitas. Este platillo, con su carne de cerdo cocida a la perfección y textura crujiente, encuentra un compañero excepcional en un buen Cabernet Sauvignon. La robustez de este vino tinto complementa la grasa de las carnitas y realza sus sabores ahumados.

2. Sauvignon Blanc y ceviche

Si prefieres un plato fresco y picante como el ceviche, considera acompañarlo con un Sauvignon Blanc bien frío.

La acidez y frescura de este vino blanco contrarrestan la acidez de los cítricos en el ceviche y realzan los sabores de los mariscos. Es una combinación refrescante y deliciosa.

3. Malbec y mole poblano

El mole poblano es una obra maestra de la cocina mexicana, y su complejidad de sabores merece un vino igualmente complejo.

Un Malbec argentino, con sus notas frutales y especiadas, se mezcla armoniosamente con los sabores profundos y terrosos del mole. Juntos, crean una sinfonía de sabores en tu paladar.

4. Chardonnay y enchiladas verdes

Las enchiladas verdes, con su sabor a base de chiles verdes frescos, piden un vino blanco con cuerpo. Un Chardonnay con su textura suave y toques de vainilla y mantequilla complementa la cremosidad de la salsa y resalta los sabores de los ingredientes. Es una elección segura y deliciosa.

5. Tempranillo y tacos al pastor

Los tacos al pastor son una deliciosa explosión de sabores, gracias a la carne de cerdo marinada y la piña.

Un vino Tempranillo español, con sus notas de frutas rojas y especias, añade una dimensión adicional a este clásico mexicano. La dulzura de la piña encuentra su equilibrio en la acidez del vino.

6. Espumante y tamales

Para culminar tus festividades patrias con un toque de elegancia, nada supera a un buen espumante con los tamales.

Desde platos picantes hasta sabores complejos, hay un vino que se adapta perfectamente a cada ocasión. Celebra el orgullo mexicano con estos maridajes perfectos y eleva tus festividades a un nivel completamente nuevo. ¡Salud y Viva México!

TeeTime Klever/Forbes

Prepárate para disfrutar dos días de exquisitas experiencias en el Food & Wine Festival, un evento que promete deleitar a los sibaritas a través de un programa curado por expertos. Aquí te contamos todos los detalles que necesitas saber.

A través de este evento, Food & Wine apoyará a los chefs y productores nacionales para impulsar la reactivación gastronómica y dar a conocer las nuevas oportunidades que representa este sector que ha sufrido una gran incertidumbre.

Foto: Rikkia hughes en Unsplash

Experiencias gourmet inolvidables

En el Food & Wine Festival podrás disfrutar de experiencias gourmet con más de 40 chefs y restaurantes mexicanos. Además tendrás acceso a una Master Class en donde obtendrás conocimientos de gastronomía, vino, destilados y mixología.

También encontrarás carpas VIP con experiencias privadas, más de 200 etiquetas de vino, marcas de destilados Premium, productos gourmet como quesos del mundo, ibéricos, caviar, solo por mencionar algunos. Así como una área para niños, boutique Cigar Bar y difusión de arte.

Un lienzo sobre el que dibujamos el futuro de la gastronomía, sin olvidar nuestras raíces… un escaparate de exaltación para los sentidos

“Food & Wine Festival, presenta un suculento programa de experiencias durante los dos días de actividad donde los asistentes podrán aprender sobre productos y vinos gourmet de la manos de expertos y disfrutar de una gastronomía temática, original, exótica…., sorprendente. Además, cada año apostamos por los nuevos talentos de nuestro país, seleccionando 10 chefs jóvenes que destacan en el panorama culinario y que están presentes en estas gran pasarela de la gastronomía.”, destacó María Forcada, Directora editorial de Food & Wine en español.

Foto: Cortesía de Food & Wine

El evento contará con 2,000 accesos generales y 500 acceso VIP por día.

¿Cuándo y dónde?

El sábado 12 de noviembre de 12: 00 p.m a 8:00 p.m. y el domingo 13 de noviembre de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. en Campo Marte, en El Jardín del Restaurante. Los boletos para esta experiencia ya están a la venta.

La unificación de los sentidos

Además de todo lo anterior, en el Food & Winne Festival se presentarán nuevas tendencias del sector, productos gourmet, aperturas de nuevos restaurantes en México y contenidos de estilo de vida que se ligan estrechamente con temas de alimentos, vinos y bienestar.

Foto: Camille Brodard en Unsplash

Esta será una experiencia gastronómica en donde los contenidos y los sentidos se unificarán con las marcas, chefs, mixólogos y expertos en temas gourmet. 

¿Estás listo para vivirla?

TeeTime Klever/ Forbes

Los quesos son un gusto gourmet perfecto para celebrar en compañía de amigos, seres queridos o simplemente para consentir el paladar, y una de las mejores formas de acompañarlos es con una copa de vino.  

El calendario se llena de festividades gastronómicas y esta vez queremos celebrar a uno de los alimentos más ricos que puedes disfrutar en infinidad de platillos gracias a las más de dos mil variedades que se producen en el mundo, el queso. 

Queso y vino, el maridaje por excelencia 

El queso, al igual que el vino, son uno de los productos gastronómicos más antiguos que se conocen, se les ha ligado como una buena mancuerna, para lograr excelentes maridajes, ya que ambos cuentan con una variedad de sabores y formas.

La clave al maridar queso con vino es lograr equilibrar la fuerza e intensidad de los sabores de cada uno, si es un queso de aroma y sabor suave, deberá ser acompañado de un vino de las mismas características; por el contrario, si el queso es de sabor intenso, podrá maridar con un vino más estructurado.

Por ejemplo: 

Quesos azules 

Foto: Jez Timms

Los quesos azules se reconocen por su sabor robusto, picante, generalmente salado y por su aroma.

Estas características los hacen un maridaje excelente para los vinos más dulces, como por ejemplo los vinos blancos aromáticos, entre ellos unas opciones excelentes son los elaborados con las variedades Riesling y Gewürztraminer, tanto semi secos como vinos de cosecha tardía o incluso con botrytis.

Otro maridaje inolvidable es el del queso azul y el oporto, que por su potencia y dulzor empatará y contrastará con la estructura y salinidad de los quesos azules.  

Pruebalo con Casa Madero Cosecha Tardía, un vino dulce elaborado con uvas de las variedades Semillón y Gewürztraminer en el Valle de Parras, Coahuila. 

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Queso Brie o Camembert (quesos cremosos y grasos)

Foto: Robert Linder

Ambos quesos son originarios de Francia, con un sabor similar a terroso, afrutado, herboso e incluso a hongos. Ambos quesos destacan en la cocina por su suavidad y cremosidad. 

Este tipo de queso es de los más aptos para disfrutar con un vino refrescante como el Balero Blanco, un vino mexicano, que con sus notas cítricas podrás degustar los quesos.

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“El vino mexicano, es parte de nuestra herencia, de nuestra cultura, de nuestra gastronomía; es lo que nos hace finalmente poder expresar todo lo rico como país” Humberto Falcon, Enólogo de Balero.

Otra excelente opción de maridaje para los quesos de este estilo (¡Y de todos!) son los vinos espumosos, en el mundo hay grandes opciones como Champagne, Cava y Prosecco de diferentes estilos que son acompañamiento perfecto.

Un gran vino espumoso mexicano es Vinaltura Espuma Bajío Rosé, elaborado por el método tradicional en el Valle de Colón, Querétaro. 

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Tee Time Klever/ Gastroactitud

La cultura alcohólica no se construye a fuerza de lingotazos. El buen vino y las mejores bebidas espirituosas, en dosis moderadas, contribuyen al conocimiento de las artes líquidas, pero la lectura es fundamental para completar la formación del bebedor consciente y conocedor de lo que se lleva al gaznate.

 Desde El Bar de Gastroactitud, seleccionamos cinco libros de vinos y coctelería que son los nuevos imprescindibles de una buena bodega.

Cinco novedades editoriales: coctelería y vinos

Si bien no es preciso ser un Académico de las Artes del Buen Beber para disfrutar de un mojito razonablemente digno o comprender la diferencia entre un vino natural de un mejunje de producción industrial.

Aprovechar las semanas de descanso que suele brindar el estío para echar mano de algunas de las últimas novedades editoriales relacionadas con los asuntos líquidos nunca está de más.

Para quien esté dispuesto a ello, y quiera incrementar su cultura alcohólica –sin correr el peligro de perder puntos en el permiso de conducir– sugerimos estos cinco libros que tienen como común denominador el sujeto líquido: los vinos y la coctelería.

Foto: Archivo

Pedro Ballesteros no solo es el primer Master of Wine que ha dado España. Es un espléndido divulgador de la cultura del vino, uno de los pocos eruditos en esta materia que tiene la capacidad de seducir a los no iniciados con un discurso apasionado a la vez que preciso y didáctico, que rehuye de tecnicismos y conceptos crípticos.

Al mismo tiempo, sus argumentos resultan provechosos para profesionales y aficionados con la pituitaria entrenada, ilustrados en asuntos vinícolas, que siempre buscan ampliar sus conocimientos.

Por todo ello, bienvenido sea este libro que Ballesteros pudo por fin completar gracias al tiempo libre que le regaló el confinamiento de la pandemia (hasta las peores catástrofes tienen alguna consecuencia positiva: hete aquí una de ellas).

Con una amplia perspectiva –que contempla la diversidad y la múltiple funcionalidad del vino–, Ballesteros se aplica a la ambiciosa tarea de desentrañar las claves que determinan su esencia: geografía, influencia de la mano del hombre y todo lo relativo a la vid, variedades de uva, genética, hibridaciones, sistemas de cultivos.

Un capítulo consagrado a la historia vinícola de España y el prólogo, firmado por Álvaro Palacios, añaden interés a una obra que pide a gritos un segundo volumen, que apunte a la coyuntura actual del viñedo global. Siempre con la mirada del sabio Ballesteros MW, por supuesto.

Foto: Archivo

Los vinos naturales, orgánicos y biodinámicos están en auge en todo el mundo, e incluso los grandes grupos bodegueros y las multinacionales del sector parecen ser sensibles a la necesidad de adaptar la producción vinícola a metodologías responsables y respetuosas con el equilibrio medioambiental, ‘El vino auténtico’ se antoja un libro más que oportuno.

 Llega a tiempo para explicar las cosas claras y poner a cada quien en su sitio. Jamie Goode –científico reconvertido en crítico de vinos– y el enólogo y Master of Wine Sam Harrop han unido su juicio agudo, conocimiento y pluma afinada, para abordar el asunto de los vinos naturales desde un enfoque pragmático y libre de prejuicios. 

Con el objetivo de defender la supervivencia de los vinos auténticos –los verdaderos– y evitar la proliferación de bebedizos vulgares que, bajo el amparo de la «naturalidad» y la «ecología» como arma arrojadiza marketiniana, lleguen a nuestras copas.

No podemos más que estar auténticamente agradecidos, como lectores y bebedores. Aunque en el vino siempre las verdades sean relativas.

Foto: Archivo

«Guía para comprender unos vinos únicos», reza el subtítulo de este libro en el que César Saldaña introduce al lector en un apasionante viaje a través del universo de los finos, manzanillas, palo cortados, amontillados y demás sublimes elixires jerezanos.

La historia y singular cultura de estos vinos sin parangón en el viñedo global, su rica diversidad y tipología, las peculiaridades relacionadas con su elaboración –en particular, con el fenómeno del velo de flor y el sistema de criaderas y solera.

Además de los oficios, las bodegas y el lenguaje a los que han dado lugar son analizados y descritos con pasión y vocación didáctica por Saldaña, sin duda una de las voces más autorizadas en lo que se refiere a Jerez y sus vinos, a los que ha dedicado la mayor parte de su trayectoria profesional.

Actualmente, el autor preside el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez, además de la Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez.

Foto: Archivo

De origen belga y afincado en España, François Monti es firma incluyente en el ámbito del vermut, las bebidas destiladas y la coctelería.

En su cuarto libro, pone al alcance del mixólogo no iniciado los fundamentos básicos de la técnica coctelera para poder disfrutar de esta maravillosa alquimia sin salir de casa.

Sostiene Monti que si se aprende a preparar tres cócteles clásicos –Manhattan, Old Fashioned y Daiquiri– el resto del recetario tradicional no supondrá una dificultad. Incluso se abrirán las puertas a la creación de fórmulas propias.

Concebido como un manual de uso práctico y cotidiano, ‘Mueble Bar’ rehuye de tecnicismos y revela los secretos para conseguir las mezclas perfectas.

Los consejos van más allá de las precisas recetas, porque el autor descubre también los misterios del hielo, cuáles son los utensilios necesarios, el papel de la cristalería, dónde y cómo comprar los destilados y licores para abastecer el mueble bar doméstico.

En definitiva, un valioso aporte a la cultura líquida que no puede faltar en el mueble bar.

Foto: Archivo

El segundo libro de Diego Cabrera, el ‘bartender’ argentino afincado en España –y que se ha hecho celebre en el mundo gracias a la repercusión de su singular coctelería en Madrid.

Salmon Guru– es un fiel reflejo de su personalidad e inquietudes: no es un compendio de coctelería como usualmente puede esperarse, que contenga unas cuantas recetas (aunque también las incluye), sino una obra que apunta a revelar todos los factores que intervienen en el proceso creativo de un cóctel.

 Y es allí donde el autor nos sorprende, porque en su visión singular y ecléctica de las alquimias líquidas aborda otras disciplinas y acude a perfumistas, químicos, médicos y gurús de especialidades variopintas que enriquecen su perspectiva y encienden su inspiración para crear nuevas mezclas.

Aplicando técnicas jamás empleadas, combinando ingredientes insospechados y poniendo en escena presentaciones seductoras e inverosímiles.

Gurú es fiel a esa búsqueda y también es coherente con el impacto visual que tiene el resultado de esa inquietud. El tratamiento gráfico acompaña esa esencia de fascinación y descubrimiento, sin que ello eclipse los argumentos teóricos de un libro muy bien cuajado. Como la coctelería de Salmon Gurú: rock and roll y técnica depurada en un mismo sorbo.

El vino es una de las pasiones más antiguas de la humanidad, su origen se estima a más de 4 mil años antes de nuestra era, por lo que su prevalencia en nuestros tiempos no es una casualidad.

TeeTime Klever / Expansión 

Fecha del Congreso Mundial de la Viña y el Vino 2022

México es un importante productor emergente de vid y vinos, es por eso que la Asamblea de la Organización Internacional de la Viña y el Vino eligió al país para ser la 43º sede del Congreso Mundial, este encuentro internacional tendrá lugar en Ensenada, Baja California entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre de este 2022.

El Congreso Mundial de la Viña y el Vino es un evento anual que se lleva a cabo en uno de los 48 países miembros de la OIV, en este se dan cita esencialmente científicos y académicos, además de productores de uva y vino, para el intercambio de conocimientos, hallazgos y retos alrededor del cultivo, producción y características de la vid.

Para este otoño, los productores mexicanos expondrán sus avances y éxitos en el sector vitivinícola que ha alcanzado los últimos años, sin dejar de lado la riqueza cultural de la nación que estará presente en el evento.

Baja California es el líder de la producción de vino en México, contribuye con más del 75% del total que se produce en la nación, destacando el Valle de Guadalupe, en el municipio de Ensenada, como un destino estratégico enoturístico y gastronómico clave en la entidad y el país.

Este encuentro mundial será visto con la estética y la profundidad cultural que ofrecerá en el marco de las festividades del Día de Muertos, una fiesta que se ha colocado como un emblema de la mexicanidad.

¿Qué es la OIV?

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), es un organismo que aplica criterios científicos y técnicos para reconocer y categorizar a los vinos que se producen de forma global. El vino y su industria representan un papel importante en la economía y sociedad de muchos países, tomando como referencia la creciente apreciación de este producto y sus derivados en el mundo.

Una sommelier te dice qué vinos mexicanos no puedes dejar de conocer.

TeeTime Klever / Redacción

Mucho se ha hablado sobre guardar vinos para grandes celebraciones; sobre que el vino que más se disfruta es el que se bebe en buena compañía; y sobre abrir botellas en momentos especiales, cierto, y la espera también apremia, muchas veces aquellas botellas maravillosas han pasado su mejor momento en una cava, esperando cumplir esos deseos.

Hoy disfrutemos del vino y de la vida, recuerda, cada día puede existir un motivo para vivir una gran celebración, hoy no es la excepción, por ello te dejamos estas 5 recomendaciones de vinos mexicanos.

Lomita Sauvignon Blanc

Lomita es el viñedo en el que la familia Pérez Castro inició su exitosa aventura en el mundo del vino. Localizado en El Porvenir y reconvertido a cultivo orgánico, Lomita tiene varios años como uno de los grandes protagonistas de la escena del vino mexicano. Aquí, el enólogo Gustavo González ha conseguido reflejar en los vinos la expresión de la uva y el terruño del Valle.

Vinos mexicanos Lomita Sauvignon Blanc
Foto: Cortesía

De marcada expresividad y mucha fruta frescacítricos y fruta tropical; el vino es seco pero muy amable y de una textura rica y que invita a beber más. Ideal para beber sin alimentos o acompañando platillos frescos y ligeros; mariscos, tacos de pescado y un sinfín de delicias del mar.

Ru Rosa de Uva

Elaborado en los viñedos de altitud de Bodegas del Viento propiedad de la familia Dávila Villareal, donde el enólogo José Trillo hace magia con las uvas elaborando vinos deliciosos; desde su deseado Merlot hasta el delicioso Pinot Noir, sin dejar atrás RUel rosado insignia de la casa, que en su añada actual es una mezcla de Pinot Noir y Cabernet Sauvignon.

Vino Mexicano RU Rosa de Uva
Foto: Cortesía.

RU (Rosa de Uva) es un vino rosado seco, con una frescura viva y muchos aromas frutales que lo hacen irresistible y muy versátil para maridar con alimentos, especialmente con platillos con una alta acidezcomida muy especiada y picante.

Julio 14

Mina Penélope es la bodega fundada por la Enóloga Verónica Santiago y su esposo, el Viticultor Nathan Malagón. Allí, trabajando de forma sustentable y orgánica dan vida a vinos inolvidables como Julio 14, la obra de arte de la casa, lo cual es mucho que decir considerando que todos los vinos de la bodega son realmente espectaculares.

Foto: Cortesía.

Julio 14 (por el cumpleaños compartido por Verónica y Nathan) está elaborado con uvas de las variedades Syrah, Grenache y Mourvedre. Que tras una cuidada elaboración y 12 meses de crianza en barricas de roble francés y americano, dan como resultado un vino fresco, seco y de un increíble equilibrio y elegancia sin sacrificar potencia.

Un vino mexicano ideal para regalar y sorprender.

Ballena Tinta

Reconocido como uno de los mejores vinos mexicanos elaborados con la variedad Nebbiolo, Ballena Tinta es creación del enólogo Alberto Rubio, en el Valle de Guadalupe.

Ballena Tinta
Foto: Cortesía.

De una producción pequeñísima, este vino mexicano se realiza de una crianza en barricas de roble de 18 meses y posteriormente permanece en bodega hasta su momento ideal, una paciencia y compromiso que dan como resultado un vino que se distingue por su gran cuerpo, permanencia y elegancia, y que es un claro reflejo del potencial de guarda del vino mexicano.

Megacero

Un gran ejemplo del potencial enólogo de Chihuahua y un buen vino mexicano por supuesto.

Elaborado con uvas de las variedades Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon provenientes de viñedos orgánicos del Valle de Encinillas, en Chihuahua; donde a una gran altitud las uvas maduran lentamente y concentran sus aromas y frescura.

Vino Megacero
Foto: Cortesía.

Megacero es un vino potente, con cuerpo y una textura aterciopelada; en el que la fruta no se opaca por los aromas espaciados de la barrica.

Ahora ya lo sabes, alguna de estas 5 etiquetas de vinos mexicanos no podrá faltar para alguna celebración que esté por venir.

La bodega ha impulsado el crecimiento de Querétaro. Las experiencias en sus viñedos representa 25% de los ingresos de la empresa en México.

TeeTime Klever / Expansión

Freixenet tuvo la clave para lograr despuntar en el mercado mexicano. La bodega europea desembarcó en México en 1979aunque fue casi cuatro décadas después cuando puso la mira fuera de las cavas de vino para dar un impulso a la marca, en un país donde la bebidas nacional por excelencia es el tequila.

El reto parecía complejo y una de los factores para despegar el consumo de vino fue sumar fuerzas con el gobierno y otras empresas, con el objetivo de impulsar a Querétaro, en donde se ubican sus fincas, como uno de los estados productores de vino mexicano, que se marida con queso y arte.

Lluis Raventós, enólogo y director de Freixenet México, explica que el primer proyecto en el país fue la finca Sala Vivé, en donde ahora se producen los vinos espumosos (elaborados conforme al método tradicional de la champaña francesa), y que tiene como característica una cava de 25 metros de profundidad que está abierta al público en general desde 1998.

Desde entonces, la apuesta ha sido clara: desarrollar el turismo enfocado en la cultura del vino, lo que le ha valido popularidad a la empresa, y que ha crecido en el estado con la conocida Ruta del queso, el arte y el vino, que considera la visita a ocho vitivinícolas y una decena de queserías, ubicadas en diferentes municipios de Querétaro.

“En México estamos construyendo con base en el contacto directo con nuestro consumidor y esto es muy importante. Nuestra manera de construir nuestras marcas es desde dentro hacia afuera: primero visítame, conoce el mundo Freixenet, conoce Sala Vivé y Viña Dolores. Vive una experiencia, conócenos bien y después, dependiendo del producto que busques, nos puedes encontrar en autoservicios, tiendas especializadas y centros de consumo como restaurantes”, afirma Raventós.

Proyectos exitosos

La oferta de Freixenet respecto al enoturismo incluye eventos gastronómicos -como la fiesta de la vendimia o la de la paella- y algunos otros de experiencia, como los paseos a caballo por los viñedos. Pero el éxito se ha dado debido al equipo que han formado todos los jugadores involucrados, incluidos los gobiernos locales, asegura.

Para el director de Freixenet México, ya se han logrado sentar las bases para estos proyectos exitosos, que también resultan en un impulsor para las ventas de las bodegas. Con los diferentes proyectos en torno al vino en el estado, considera que la empresa ha logrado superar las experiencias en Europa que, aunque van cambiando, están más enfocadas en enseñar las áreas de producción.

“En Querétaro vamos adelantados en hospitalidad, la ventaja es en millas, porque aquí se ha construido mucho el concepto de la cultura del vino o enoturismo, y esto nos ayuda muchísimo a fortalecer las marcas y los proyectos de las rutas”, añade Raventós, quien está al frente de la empresa desde hace una década.

Por ahora, la recuperación del turismo va en auge y este año las fincas de Freixenet cerrarán con 225 mil visitantes. En 2019, el año previo a la pandemia, cerraron con 300 mil turistas. Este negocio de hospitalidad genera el 25% de los ingresos de la empresa en el país.

Freixenet México apuesta al turismo para vender vino (Botellas de Freixenet en una bandeja que sostiene una mesera)

La empresa mantendrá este impulso a los vinos regionales. “Tenemos claro que somos un granito de arena dentro del vino de México. Tenemos idea de que cuanto más vino se tome, más probabilidad de que sea mexicano. Y entonces crece la posibilidad que sea un vino de Querétaro y más probabilidad de que sea nuestra etiqueta. Por eso tenemos claro que vamos como región”, puntualiza.

Freixenet México, que desde 2017 pertenece al grupo Henkell Freixenet, produce 2 millones de botellas al año, de las que 70% se comercializan dentro del país. El restante 30% se exporta a Japón, su principal mercado, seguido de Estados Unidos, Panamá, Canadá, Alemania y Guatemala.

Consolidan la experiencia

Mantener la expectativa en las experiencias en sus vitivinícolas es una de las apuestas de Freixenet México, que dará un nuevo aire con algunos nuevos proyectos, que arrancan con la inauguración de una tienda boutique en la finca Sala Vivé, que tuvo una planeación de cerca de tres años y una inversión de 150 mil euros.

Raventós Llopart comenta que para la bodega, la venta de vinos en sitio es relevante porque lo adquieren los visitantes al finalizar la cata. Antes de esta tienda, las personas se formaban frente a un mostrador en una carpa.

La venta de los vinos en las tiendas ubicadas en las fincas de Freixenet representa el 20% del total que se vende en México. En estas tiendas, el 70% son etiquetas nacionales, el resto corresponde a las internacionales, de acuerdo con datos que compartió el directivo.

A este proyecto se sumará un área de food garden, una zona de alimentos que se ubicará en los viñedos, de la que el director de la bodega no reveló monto de inversión, ni la fecha en la que estarán abiertos al público.

 Se vendió a un exejecutivo de Cisco Systems en el año 2000 por un precio de medio millón de dólares. 

TeeTime Klever / The Luxury Trends

Con el tiempo, se producieron exclusivamente 7 mil botellas por un precio de 2 mil 500 dólares. Y, de hecho, un tiempo antes de que salieran a la venta estos ejemplares, un gran número de personas estuvo en espera para poder obtener las botellas de uno de los vinos más cotizados de la historia.

Screaming Eagle Cabernet 1992 es un símbolo del Napa Valley en California, lugar de donde procede, una región prestigiosa en la elaboración del vino y referente en todo el mundo vinícola. 

Screaming Eagle se fundó en 1986 cuando la inmobiliaria Jean Philips compró la propiedad utilizando su conocimiento interno de dónde se encontraban los mejores suelos.

Poco a poco fue adquiriendo la tierra y comenzó a vender uvas a las bodegas vecinas mientras experimentaba con el vino casero para aprender las bases de la elaboración del vino.

La ubicación de Philips, muy bien elegida, es uno de los mayores secretos. El viñedo está situado en una ladera rocosa orientada al oeste con un excelente drenaje y exposición.

Durante el día hay mucho calor y sol para madurar el Cabernet, pero el viñedo también se beneficia de las brisas refrescantes de la Bahía de San Pablo hacia el sur.

Actualmente, la finca produce entre 500 y 600 cajas al año que se venden a través de una lista de asignación muy selecta. La combinación de una producción limitada y la gran demanda de los entusiastas del vino en todo el mundo hace que Screaming Eagle se convierta en un producto muy deseado.

Screaming Eagle tiene la reputación de ser la favorita del legendario crítico de vinos Robert Parker. 

En los últimos años ha descrito los 100 puntos de 2010 como «perfección absoluta» y también ha otorgado una puntuación de 100 puntos a las cosechas de 2016, 2015, 2012 y 2007.

Screaming Eagle es también uno de los principales vinos de inversión de California que ha experimentado un crecimiento sostenido durante la última década más o menos en un contexto de demanda creciente.

Recuerda que sus grandes enemigos son el oxígeno, los cambios de temperatura extremos y la luz.

TeeTime Klever / Expansión

El dicho popular de que las mujeres, como el vino, mejoran con los años tiene su explicación: siempre ha sido conocido por su capacidad tanto de progresar con el paso del tiempo como de guarda durante largos períodos. Sin embargo, esto ocurre sólo mientras la botella está cerrada. “Tan pronto como se quita el tapón, comenzará a deteriorarse por la exposición al oxígeno”, alerta Cesar Hernández, sumiller del restaurante Audrey’s en Calpe, con una estrella Michelin.

No mantenerlo abierto en la mesa

Los mayores enemigos del vino son la luz, el oxígeno y los grandes cambios de temperatura.

Abrir la botella supone un cambio muy drástico para el vino. Al retirar el corcho, el oxígeno entra en la botella y toma contacto con el líquido. “Es una reacción química que se conoce como oxidación y que hace que el vino vaya poco a poco perdiendo aroma, sabor y calidad”, cuenta Laura Sánchez Lara, también sumiller y periodista especializada en gastronomía.

Hernández le da la razón: el contacto con el oxígeno, según el experto, puede transformar un vino abierto en difícil de beber convirtiéndolo, literalmente, en vinagre.

La duración del vino en un estado aceptable una vez abierta la botella varía según el tipo de vino y la edad. “Los más jóvenes pueden durar más que los más viejos.

Los vinos tánicos durarán más que los más ligeros. Los vinos blancos apropiadamente tapados con su propio corcho, o un tapón especial, y refrigerados duran más que los vinos tintos y rosados“, explica Hernández.

Los más efímeros serían los espumosos, que conviene beberlos el mismo día en que se abre la botella, aconseja Sánchez Lara, que añade: “Los tintos, sobre todo si tienen crianza, pueden mantenerse abiertos como mucho una semana, teniendo en cuenta que irán perdiendo aroma, sabor y calidad con el paso de los días, mientras que los rosados y blancos aguantan cuatro días o menos“.

Siempre podemos actuar para ralentizar estos tiempos. En primer lugar, coinciden los que más saben, volviendo a tapar la botella para evitar que siga entrando el oxígeno.

“Si sabemos de antemano que nos va a sobrar vino, no hay que mantenerlo abierto en la mesa. Sirve el vino que necesites en una jarra o decantador, tapa el restante y refrigéralo”, recomienda el sumiller Hernández.

Con su propio corcho o un tapón especial

Hay que tapar siempre la botella abierta de vino con su propio corcho.

Una vez claro que debemos tapar la botella inmediatamente, los sumilleres defienden que sea con su propio corcho. Si está dañado, puedes utilizar un tapón especial para vino, asegurándote de que queda bien cerrado y no entra aire.

“Los tapones de vino están disponibles a precios muy asequibles en muchas tiendas de vino y especializadas”, defiende Hernández.

Hay tapones que sellan herméticamente la botella como pequeñas bombas de vacío y que consiguen de verdad alargar la vida del vino abierto, afirma la periodista, que propone otra solución, sobre todo si tan solo queda vino para una o dos copas, porque cuanto menos vino quede en la botella mayor proporción de oxígeno habrá y, por tanto, menos durará:

“Cambiarlo a una botella de cristal más pequeña que se pueda cerrar fácilmente para minimizar la cantidad de oxígeno. Cuanto menos vino quede en la botella, mayor presencia de aire habrá en su interior”.

Nevera: ¿sí o no?

Es mejor conservar la botella abierta en la nevera.

En este punto los especialistas responden un rotundo sí. Es preferible conservar la botella abierta en la nevera porque el frío ralentizará su degradación, como sucede con la comida, apunta Sánchez Lara.

“La oxigenación seguirá produciéndose, pero de forma más lenta”. Lo ideal es una vinoteca que lo mantenga a una temperatura constante, “entre los 12 y 16 grados centígrados“. Si no disponemos ni de nevera ni de vinoteca, lo idóneo es “conservar el vino en un lugar oscuro y fresco en el que la temperatura ambiente no supere los 22 grados”.

Antes de consumirlo, Hernández anima a retirar el vino del refrigerador entres dos y tres horas antes. Esto permite que el vino vuelva lentamente a la temperatura ambiente.

“Refrigerar el vino puede hacer que éste pierda cualidades, pero perderá muchas más si está abierto a temperatura ambiente. También podemos guardar el vino abierto en una zona fresca y seca de la casa. En cualquier caso, la temperatura ambiente no debe ser superior a 22º C”, coincide con S. Lara.

La luz altera sus propiedades

No podemos dejar el vino en la mesa mientras le da la luz porque se deteriora.

Además de a una temperatura idónea, entre 12 y 16 grados, Rocío García Francoy, enóloga del club de vinos WINEbie, advierte de que la luz solar directa incidiendo sobre la botella también estropea el vino. Así que ojo con mantener el vino en la terraza durante la tertulia estival. “Incluso la exposición breve a la luz puede afectar negativamente al sabor del vino”, analiza Hernández.

García Francoy señala el vino que menos dura tras su apertura: “Un espumoso, es decir, cava, champagne u otro, es muy delicado por el carbónico que tiene. La cucharita en la botella no conserva las burbujas”, sentencia. Por tanto, este tipo de vino es para consumirlo.

La botella debe posicionarse siempre en posición vertical y no en horizontal como en la imagen.

Siempre vertical

Y un último apunte en el que todos los expertos se muestran de acuerdo. Una botella abierta y convenientemente tapada, no debe ser guardada en posición horizontal, como cuando está cerrado, ya que esto aumenta la superficie de contacto del aire con el vino.

“Cuando la botella aún no se ha estrenado el corcho debe permanecer en contacto con el vino, pero cuando está abierta la guardaremos de pie para que el oxígeno que pueda haber dentro de la botella esté en contacto con la mínima superficie de vino posible”, reflexiona García Francoy.

La periodista Laura Sánchez Lara, comenta además que, de esta manera, entrará menos aire en la botella y será mejor para su conservación. El sumiller de Audrey’s proporciona un último consejo, tal y como iniciábamos el artículo, que es bebérselo:

“No podemos esperar que un vino abierto vaya a durar semanas o meses. Cualquier botella de vino abierta siempre debe ser bebida lo antes posible ya que pocos días después de su apertura se estropeará”.

Los auténticos amantes del vino son conscientes de que un buen vino puede tener un coste muy elevado, como es el caso del Screaming Eagle Cabernet 1992, que se convirtió en el vino más caro del mundo.

Tee Time Klever/ The Luxury Trends

Se vendió a Chase Bailey, un exejecutivo de Cisco Systems, en una subasta con fines benéficos en el año 2000 por un precio aproximado de medio millón de dólares. El formato elegido fue tamaño imperial, es decir, un recipiente que contiene seis litros de este exquisito vino cosecha de 1992.

Con el tiempo, se producieron exclusivamente 7.000 botellas por un precio de 2.500 dólares. Y, de hecho, un tiempo antes de que salieran a la venta estos ejemplares, un gran número de personas estuvo en espera para poder obtener las botellas de uno de los vinos más cotizados de la historia.

Screaming Eagle Cabernet 1992 es un símbolo del Napa Valley en California, lugar de donde procede, una región prestigiosa en la elaboración del vino y referente en todo el mundo vinícola. Screaming Eagle se fundó en 1986 cuando la inmobiliaria Jean Philips compró la propiedad utilizando su conocimiento interno de dónde se encontraban los mejores suelos. Poco a poco fue adquiriendo la tierra y comenzó a vender uvas a las bodegas vecinas mientras experimentaba con el vino casero para aprender las bases de la elaboración del vino.

La ubicación de Philips, muy bien elegida, es uno de los mayores secretos. El viñedo está situado en una ladera rocosa orientada al oeste con un excelente drenaje y exposición. Durante el día hay mucho calor y sol para madurar el Cabernet, pero el viñedo también se beneficia de las brisas refrescantes de la Bahía de San Pablo hacia el sur.

Actualmente, la finca produce entre 500 y 600 cajas al año que se venden a través de una lista de asignación muy selecta. La combinación de una producción limitada y la gran demanda de los entusiastas del vino en todo el mundo hace que Screaming Eagle se convierta en un producto muy deseado.

Screaming Eagle tiene la reputación de ser la favorita del legendario crítico de vinos Robert Parker. En los últimos años ha descrito los 100 puntos de 2010 como «perfección absoluta» y también ha otorgado una puntuación de 100 puntos a las cosechas de 2016, 2015, 2012 y 2007. Screaming Eagle es también uno de los principales vinos de inversión de California que ha experimentado un crecimiento sostenido durante la última década más o menos en un contexto de demanda creciente.